Traslación
Un níveo horizonte
Prefacio
Ahora os hablare de un hecho, un hecho que, por lo recóndito de su acontecer, no solo forjo en mí, las horas más tristes que el tiempo en su largo peregrinar, por entre los adobes de mi viejo hogar me vio expiarlos, hecho que marcó un hito en la alborada de mis días, y ahora que, el ocaso a mis tiempos se arraigó y lo rememoro, su acaecido aún me sumerge en enigmáticos interrogantes
Rememoro
Como ya os he dicho, mi hogar era un viejo solar de adobes y techo de mojinete, situado en la zona rural tacneña, hoy distrito de Pocollay, en donde junto a mi madre y mis hermanos, trascurrió mi infancia y los primeros días de mi adolescencia
Hoy con nostalgia aquel viejo ayer evoco, y al evocarlo, siento que, desde las catacumbas del olvido, adonde extenuados los viejos tiempos fenecen, desde esas nebulosas sinuosidades en bandadas las aves del recuerdo, a mi acuden, a mi aquel amado ayer alegres traen
Mis tiempos idos evoco
Y al evocarlo, recuerdo los días en que asistía a un colegio, llamado… la línea, porque a la vera de un viejo ferrocarril situaba, como también a un raro mal que me abatía, y que yo saber que era, no sabía.
Y cuan escuálido yo debí de estar, que mis días transcurrir sentía, entre el goloso atisbo de un negro carroñero y el dulce arrullo de una alondra, mi madre que por mí con ternura su corazón latía, a una farmacia que por entre las intercesiones de la Av., San Martin con Patricio Meléndez, situado estaba.
Allí me mandaba, y yo, por las tardes acudía, y tantas veces fui, como las mismas un afable señor, a mi diestra y siniestra sus agujas clavo, que al sentarme sentía que ya insensibilizado estaba. Sea o cual haya sido mí mal, de súbito y como un repulsivo vértigo me sobrevenía, luego con bilioso encono, extendía sobre mí un velo tan denso que entorpeciéndome me desvanecía, y así, no solo perdía la noción de toda realidad y su tiempo, sino que también, todo posterior recuerdo
Rememoro aquel día
Muy de mañana Salí de mi hogar, para asistir al colegio… la línea, un bello día era, tal vez no sé, la estación del florecimiento o primavera, si con el correr de las horas, tanto como oía el arpado trinar de pajarillos, que por doquier y en bandadas, su rumbo, corrían, como en el alto y celeste éter a un bello Sol, fulgurar veía
Es mi testimonio
1.- por aquellos días yo asistía al colegio nombrado…la línea, una pequeña escuela de adobes, madera y carrizo enlucido, a ella yo asistía y en ella me instruía, más recordar a quienes por aquellos claustros anduvieron, no puedo, ni creo mereciera recordarlo
Aquel día de súbito, un agresivo vértigo me sobrevino, y no obstante me esforcé por controlar mi mal, lograrlo no podía, y ya sintiendo que todo a mi alrededor empezaba a girar, afligido a los demás estudiantes veía, que muy divertidos viéndome, veían a lo que a mi sobrevenía y yo, controlarlo no podía
Jaraneros unos y embobados otros, grande jolgorio, hicieron, ello fue algo que al profesor no le agrado, ni lo acepto, que raudo hacia mi asiento se proyectó, y con el hígado a punto de explosión, iracundo y en silencio me agarro de la camisa y sin decir nada, me saco del salón de clases. Y como el aula estaba en el segundo piso, anublada ya la visión por el atroz vértigo, dócil y en silencio me deje conducir por la vieja escalinata, luego de ello y sin decirme nada, el profesor me echo a la calle
2.-ya y en la calle, me arrime a la pared del colegio y deslizándome al suelo, me aquiete pensando que así, el horrible vahído de mi huiría, luego de un ratito con esperanzador alivio, sentí que algo del mal que me abatía, salió, huyo de mí
Luego de ello
Y como hacia mi distante hogar, debía emprender el andar, débil y aun liado al repulsivo vértigo, el andar emprendí, más corta fue la distancia recorrida, pues veía que, de mí, la sangre ya fluía y por sus huellas iba
Aunque débil me sentía y un umbroso efluvio mis ojos velaba, hacia un árbol que cercano florecía, hacia allí me oriente y bajo su sombra, descanso, alivio busque, y ya bajo el frondoso árbol, levantando el rostro sorbía mi sangre, evitando así que hacia afuera fluyera
3.- aunque me sentía desfallecer, consciente estaba, pues tanto como levantaba el rostro y con profusión mi sangre absorbía, veía que alto aun el Sol estaba, como temía que a la postre el mal me venciera y lejos de mi hogar, la oscura noche me alcanzara y por el camino, desfallecido a tierra cayera
4.- en esos instantes
Aun estando bajo el frondoso árbol, teniendo frente a mí, un viejo y derruido cuartel de caballería, a mi izquierda el colegio… la línea, y a mi derecha, la plaza mayor y de allí, la Av., San Martin, la preferente vía de la ciudad de Tacna.
Y no obstante sabía que por esa travesía o las contiguas, debía pasar para llegar a mi distante hogar e intuía, que de mí y mi quebranto, jolgorio las gentes harían y una infinita sensación de tristeza, presto afloro y se acrecentó en mi afligido razonamiento, y a reemprender el andar me disponía
5.- en ese instante
Y de súbito
Una blanca luz emergió y lo cubrió todo
Y al instante
Cerca de mi hogar yo me vi
Ciertamente
Ver lo que yo veía y como me sentía, lo que ante mis ojos se extendía, quien jamás lo haya vivido, experimentado… Oh, Dios, imposible le será creerme, si en ese momento, ni aun yo creerlo, ni comprenderlo podía
Si momentos antes, en la ciudad yo estaba y en esos instantes, ya en su zona rural me encontraba, si instantes antes era de día y ahora, todo níveo era
6.- y ¿Cómo estoy aquí? Y… ¿Por qué?, todo lo que ante mis ojos se extiende, es de níveo y brillante matiz, confuso, aquieto yo me decía
Ya no me sentía débil, ni vértigo tenia, todo mal de mí, había ya huido, no sentía frio alguno, ni percibía la briza, ni el rumor del medio ambiente, y no veía a ser alguno con vida, ni nada que fuese o tuviese vida orgánica
Todo se veía igual, como lo vi el día anterior, como lo vería al día siguiente, todo estaba tan aquieto, tan silencioso, tan brillante y de níveo color, tanto que ni aun a la distancia advertía sombra alguna, solo a una aquieta y nívea luz lo cubría todo
En esos sublimes instantes
Como nunca antes, tan agraciado y sano, tan lúcido yo me sentía, que gozoso y con las mejillas de rubor prendidas, dando jubilosos saltitos a mi Señor, infinita gratitud le brindé
Y de inmediato
Oprimiendo sobre el uniforme escolar, mis textos y viendo mi hogar, ceñido por la placida y nívea luz, agradable y pleno de infantil dicha, hacia mi hogar, alegres pasos oriente
7.-más conforme hacia mi hogar avanzaba, el plácido y níveo fulgor que a la distancia lo cubría todo, tanto como de a poquito se hacía más y más oscuro, como volví a sentir la fría briza y el rumor de la noche natural, así mismo el mal que me vencía.
Aun así, logre llegar al patio trasero de mi casa, y desde allí, llame a mi perrito sandor, pero este a mis reiterados llamados no acudió, y ya y sin fuerzas para seguir adelante e ingresar a mi casa, pensando en que, si me quedaba quietito, el atroz mal de mi huiría, me deje caer al suelo
Luego de unos instantes
Viendo a millones de chispeantes estrellas, pasar girando a mí alrededor con aterradora velocidad, solo y ceñido por una silenciosa oscuridad, sentí el apretón de la más doliente melancolía, que reclamando a mi madre tuve deseos de llorar, más sabiéndome me solo me contuve
8.- luego de ello, aunque haciendo grande acopio de brío, presto me alce e ingresar a casa quise, débil caí al suelo, luego de un buen rato, y ya estando con las rodillas y las manos sobre la tierra, de nuevo trate de levantarme e ingresar a casa, sobrecogido note que todo se balanceo a mi izquierda, entonces para no caer, presto eche mi cuerpo hacia mi derecha, balanceándose también hacia ese lado
En ese instante
Pareciéndome que, sobre el vértice de una pirámide, no solo la tierra y mi casa giraban con furor terrible, sino que, cada vez que trataba de levantarme, todo se balanceaba hacia un lado u otro, como el atroz vahído, tanto como se acrecentaba, como me anublaba la vista y me entorpecía los sentidos
9.-en esos instantes, dándome cuenta que todo se sumía, en tinieblas, en un profundo y recóndito silencio, tuve miedo y haciendo acopio de grande brío, con desesperación terrible trate de levantarme e ingresar a casa, luego encender la protectora luz
Ese instante
Y de súbito, pareciendo como si fuese cogido, luego arrojado hacia lo ignorado, por entre lo negro infinito me encontré, mientras que a gran velocidad hacia un lugar yo iba, no sentía ruido alguno, todo era oscuridad y silencio
De cierto
Mientras que, a grande velocidad, lo ignoto e infinito recorría, volví a sentirme agradable y sano, todo mal de mi había ya huido, no sentía frio o calor, ni vértigo ni agobio alguno, razonaba con esplendor, con lucidez, sabía quién era, pues el recuerdo iba conmigo.
Y como tenía facultad para decidir qué hacer o decir, sentía temor, pues solo y por entre lo negro e infinito, yo estaba y hacia un lugar velozmente iba, hacia un lugar que ni imaginar quise, como seria ese lugar
En esos instantes
Mientras que hacia lo ignoto a gran velocidad yo iba, doquier y a la distancia veía algo o cosas que parecían muy bonito, no obstante, no irradiaban luz, fosforescente brillo exhibían, más una vez que yo allí llegue, lo que… por entre las silenciosas tinieblas me pareció muy bonito, ese “algo o cosa” era algo sin vida, algo como restos óseos de algo realmente espantoso
10.- en esos instantes, viéndome solo y doquier, el mirar tornaba, solo tinieblas sin fin viendo, cual desvalido niño que, por la silenciosa penumbra solo se ve, lloroso y lleno de miedo, paternal amparo clama, a Dios mi Señor, su amparo clamé y… al instante, yo me volví a ver en casa
De cierto… así como a casa volví, también el mal que me abatía, volvió a liarse a mí, en ese instante, viéndome solo y a mi viejo hogar, ceñido por la silenciosa penumbra, volví a sentir deseos de llorar y evocando a mi madre, lloré liado a Sollozar pueril melancolía.
Y que poco llorar pude, pues me dije ¿Sollozar?, y ¿Para qué sollozar?, si en casa nadie había, nadie consuelo a mi quebranto daría, que en mi aflicción a la entenebrecida noche le inquirí… Decidme ¿Por qué?, estoy solo ¿Por qué?, siempre solo, y me respondió… es tu destino, estar solo, siempre solo
11.- esos instantes, al darme cuenta que la tierra empezaba a girar, sentí miedo y antes que las horribles tinieblas lo cubriesen todo, con gran desespero, exclame… ¡Ya no quiero ir!, ¡No quiero!, luego lloroso musite… tengo miedo, mucho miedo
Y al instante
Ceso el girar y el balanceo de la tierra
12.-en ese mismo instante, por entre la penumbra y como a una sombrita, entreví a mi perro sandor, y este, soñoliento y exhalando hondos bostezos se me acercaba, que así viéndole venir, raudo una atroz soflama me acometió, pues entenderlo no podía, si cerca de mi estaba ¿Por qué?, el can no me oía ni veía ¿Por qué?, a mis reiterados llamados no acudió Oh, Dios ¿Qué hacía que mi perrito?, así durmiera, confuso y con el corazón palpitante, una y otra vez me inquiría
De inmediato
Y no obstante así me inquiriese, de ello me olvide, si ya no me sentía solo, un amigo junto a mi estaba y el ahora, mi quebranto compartía, seguido, la tierra ya estabilizada, también el mal que me abatía, decayó, amaino hasta huir de mi
Más vencido por el cansancio, abrazado a mi perrito sandor, me recosté en medio del patio trasero de mi hogar, huyendo también en ese instante, toda información del hecho a mi acaecido, instantes antes… el fin
Comentarios
En aquel lejano día ¿Cómo fui trasladado?, de la ciudad de Tacna a su zona rural, aunque lo fue a través del Paso, no existe en mi memoria, recuerdo o información alguna de aquellas cinco o más horas, que mediaron entre mi hogar y mi casa
Os digo
Aquella brillante y nívea luz que lo abarcaba todo, de cierto… es el ámbito inmaterial de la tierra, el hogar del alma humana, y si allí yo estuve, y lo fue para que el hombre actual lo sepa, y si allí viéndome, no advertía el rumor del medio ambiente, ni a ser orgánico con vida, lo evidente, estaba en el espacio inmaterial de la tierra
Y si en esos instantes, apreciándome agradable y sin mal alguno, me veía igual, es porque mi cuerpo espiritual ejercía imperio, lo evidente, ni los Seres espirituales, ni los existentes in materiales o alma, experimentan lo que es propio de toda vida material orgánica
Lo evidente
Luego que, a través del Paso, y por edicto de Dios el Altísimo, fui llevado de la ciudad de Tacna hacia su zona rural, luego conforme hacia mi hogar yo me orientaba, la placida y nívea luz que lo abarcaba todo, de a poquito se tornaba más y más oscura, volviendo al mismo tiempo a experimentar los males que antes me afligía.
Ello se debía a que… conforme y de a poquito, salía del ámbito inmaterial e ingresaba al material de la tierra, igualmente y de a poquito, mi cuerpo material volvía a ejercer imperio sobre mi cuerpo espiritual, volviendo así a experimentar los males que momentos antes abatía mi cuerpo físico orgánico
De cierto… hacia ¿Dónde?, yo fui o iba, después de que fui, cogido y arrojado hacia lo desconocido, y ¿Qué?, eran esas “cosas”, que por entre las tinieblas, me parecieron tan bobito, les diré… aunque intuyo que, mientras la tierra anide, nunca lo sabré, aun así, os diré… creo que Dios nos enviara sus Ángeles, para que Ellos, nos den Evangelio y Conocimiento, tanto como el hombre y seres otros, anidan lo infinito, así lo puedan comprender
Y sial darme cuenta que la tierra volvía a girar, sentí miedo y antes que las horribles tinieblas lo cubriesen todo, con desespero dije…. ¡Ya no quiero ir!, ¡No quiero!, luego musite penoso… tengo miedo, mucho miedo
Y de inmediato
La tierra ceso de girar y balancearse
Lo evidente
Todo evento espiritual que por Mandato de Dios, lo sobrellevaba, era controlado por sus Ángeles, quienes a través del Paso… veían como me comportaba, por ello viéndome y oyéndome, miedoso decirles… ¡Ya no quiero ir!, ¡No quiero!, deteniéndolo todo y despertando a perrito sandor, le dieron fin a su labor… Eduardo
