Oscura senda
Prefacio
Convencido que un sinnúmero de inicuos, aviesos y asolapados como ninguno, desde años atrás me estaban vigilando, acorralado y macilento intuía que funestos mis venideros tiempos lo serian, caras veía y no entendía, como sin temor alguno, se puede utilizar uno contra el otro, para el saciar u ocultar, lujuriosos frenesíes o afrentosos errores
Ciudad de Lima
Año 2012
Tales afanes me obligaron a meditar, para así obtener un real concepto, de la conflictiva naturaleza, de la oscura consciencia humana, para así defenderme del mismo, que medite y medite y así supe que, mis actos y pienses y los ajenos, vuelan por diferentes espacios y con diferentes alas, pues cada uno y cada cual, por lo suyo y no por lo ajeno se conduce
Así siéndolo
Concluí que no existe ni existirá, patrón único para el proceder humano
Reflexivo entonces supe que era un alma solitaria, alejado de Dios, de Jesús y sus lindos consejos, sino que también, del ancho y ajeno mundo, del hombre y sus afanes, de tal suerte que sufrí cruel flagelo
Oh, cuan triste me es ver como el viento del atardecer, arrastra a la indolente y fría bruma, antecediendo a la enlutada noche, más Ay, de todo aquel quien, por entre lo oscuro y con febril ansia, la correcta e iluminada senda busca, y si no la encuentra, sabrá entonces que, vano le fue y será su andar, andar
Mas y sí el desdichado, conserva vivo aquel desventurado afán, que diligente sus acciones oriento, exhalando Ay, cuan tristísimos suspiros, por entre las infecundas sombras, desfalleciente se verá caer y sucumbir, en un horrido y sinfín abismo
Oh, humanidad
Venga a vosotros la bienaventurada paz del cielo soberano, y que la justicia y la piedad alivie vuestra consciencia, y con la luz de un nuevo amanecer, despliegue anchurosas velas y por tranquilas aguas, gozoso bogue toda alma
Después de mucho cavilar, sobre mí mismo y el ajeno mundo, con el único propósito de desentrañar el ¿Por qué?, de la conflictiva naturaleza humana, con meridiano esplendor se instaló en mi adormida razón, el recuerdo de mis tiempos idos.
Y con el correr de mis días, comprendí lo que, en el alba de mis días, comprenderlo no podía, solo así supe que mi vida tenía el más digno propósito, solo así supe que, al nacer Dios el Altísimo, planes para mi labro, cimentando los cursos de mi existencia de aciagos y dulces avatares
Oh, dichosa meditación
Oh, bella senda de luz, cuan vivificante a mis sentidos ofrecida, reanimo las fibras de mi adormida memoria, y con dulce furor, el recuerdo de mis tiempos idos a mi volvió, bella y aciaga imagen que mi memoria espiritual atesoro, y que yo, vencido por la pereza y la oscuridad de los tiempos, no alcanzaba a verla
Y ahora dándome nuevos bríos, le da a mi calamitosa existencia, un nuevo y esplendoroso derrotero, entonces no permita el Cielo que el negro y descarnado Ángel, me inhiba de lo que, por Mandato de Dios, a los hombres todos debo entregar, de cierto… en tales circunstancias tuve el revelador sueño… Oscura senda
Es mi testimonio
1.-aconteció que… arribada ya la noche y al reparador sueño ya entregado, emergió y próspero en mi adormida razón, un sueño y en el sueño mismo, por un umbrío y solitario callejón, caminante yo me veía, en uno de aquellos arbolados y retorcidos callejoncitos tacneños, senderitos que, desde el alba de mis días, tanto al salir como al retornar a mi hogar, los había yo recorrido.
Aunque no puedo precisar con exactitud, la edad que en el sueño tenía, intuyo que era de 20 años o más, ya que el ánimo con que me conducía, como el paisaje y el atajito que recorría, era igual al de mis juveniles tiempos.
Aunque con su frio y negro manto, la callada y subrepticia noche, había ya urdido sobre los confines tacneños, tal paisaje de taciturnas sombras, que a todo peregrino que a sus rondas se arraiga, artera lo envuelve y con sibilino encanto, en lúgubres entelequias lo sumerge, más yo ajeno a su doliente perfil y sus tétricos excites, camino a la ciudad mi andar proseguía
2.- en esos instantes
Escuche un bello canto, y este, parecía venir o descender de la copa de unos frondosos eucaliptos, que florecían a los lados del callejón, entonces mi andar detengo y con grande asombro, tanto como oía el bello canto, como intuía que es a mí, a quien se le ofrecía tan melodiosa cadencia
Mientras que aquieto y con las mejillas de rubor prendidas, tanto como apreciaba el bello canto, como imaginaba que era una bella y joven mujer, quien, en un solitario y oscuro paraje, me ofrecía su primoroso y melancólico canto
3.- aunque aquella femenina voz y su mustia cadencia, parecía provenir e irse extendiendo hacia lo infinito, al elevar el mirar y aguzar el oído, también me parecía que brotaba del vértice de los eucaliptos, y cual una balada hacia mi descendía, aunque su voz y su cadencia, denotaba infinita tristeza, pues cual un lamento brotaba, era bellísimo, seductor y embriagador
4.- y tan real era el sueño, que, en el sueño mismo, ejercía imaginación y albedrio, pues vivirlo y no soñarlo parecía, y como su canto, evidenciaba infinita tristeza, tanto como con embeleso lo escuchaba, como me preguntaba… ¿Por qué?, intuyo que su canto me dice que grande es su pena
5.- imaginando que era una bella y joven mujer, de abrazadora pasión, que por entre la penumbra de un solitario paraje, me ofrecía su mágico y seductor canto, susurrándome a los oídos, sublimes extravíos. Extravíos que cautivantes excitan y subyugan juveniles corazones, quienes, en círculos de calcinante fuego ya esclavos, creerán que ese amor colmando sus ocultas ansias, sublimes ardores habrán de experimentar
6.- y si bien el turbador aguijón de la necia pasión, ni me pico, ni subyugo mis juveniles sentidos, solo el ávido deseo de atrapar tan bella melodía, luego irradiándolo extasiar mortales oídos, hizo de mí su presa, con afán pregunte… ¿Pero?, adonde esta ella ¿Por qué?, no la veo
En esos instantes, advirtiendo que su voz se extinguía o se iba hacia lo infinito, el mortal deseo de ver y saber, dicto su ley y bajo su imperio, vehemente y a gran voz, su presencia invoque
Diciéndole
¡A donde estas!, y ¿Por qué?, siento que lastimero es tu canto
Como respuesta no obtuve, aquieto y por entre la muda penumbra, por segunda vez y a gran voz, le exhorte
Diciéndole
¡Dime!, ¿Por qué?, no puedo verte
Como tampoco dio respuesta a mi segundo exhorto, advirtiendo que, junto a su nostálgico y bello canto, por entre lo infinito se iba desvaneciendo, impaciente y a gran voz, le conjure
Diciéndole
¡Revélate a Mí, y dime!, ¿Quién eres?
Y me respondió… Lucifer
7.- frente a mí y por entre la silenciosa oscuridad, aun si verle, su voz escuche y El, me dijo… Lucifer, serena, meridiana era la voz, que por entre la floresta del callejón broto y yo escuche, entonces supe que, frente a mí, y a una distancia de dos metros, expectante Lucifer me estaba observando.
Y él, era el Ser, que el hombre teme y es concebido, como el tentador, artífice, actor de todo mal y toda miseria, que y desde el principio de los tiempos, inmisericorde se abate sobre la tierra y sus hijos.
Al darme cuenta que era Lucifer, quien a mi tercer conjuro respuesta dio, mas no la bella y joven mujer que ingenuo imagine
Ruboroso exclame… Ah, ¡Eres tu Lucifer!, ¡Vete!, ¡Aléjate de mí!
8.- a lo así dicho
Presto corrí callejón abajo, más solo alcance a recorrer tres o cuatro metros, ya que los arbustos de ambos lados de callejón, se cerraron impidiéndome avanzar, aun así y sin amilanarme, me cubrí el rostro y trate de atravesar la densa maleza, y así, alejarme de Lucifer y de tan funesto lugar y hora
En ese instante
De lo oscuro dos seres brotaron y prestos, me cogieron de los brazos y con denodado brío y de retro, me jalaron hacia el lugar del cual brotaba la voz de Lucifer, en tantos los dos oscuros Ángeles me jalaban hacia su Señor, yo bregaba con furor para librarme de tan férrea sujeción, con el que me obligarían a estar frente a Lucifer y escucharle
9.- y ya frente a Lucifer
Aunque sus palabras llegaron a mis oídos, con meridiana claridad, su modulación era serena, pacifica, propio de quien ejerciendo autoridad, se manifiesta afable, denotando o enunciándose benevolente.
Ciertamente
Nada le entendía, pues de cierto El, me hablo en un idioma o lengua, que yo no podía entender, tal vez en arameo o hebreo antiguo
10.-aunque no le veía ni entendía, tanto como trataba de librarme de sus Ángeles y su férrea sujeción, como trataba de apagar su voz, diciéndole a gran voz… ¡Si Tu, sabes a quien yo Sirvo!, ¿Por qué?, me asechas por la oscura noche
Esos instantes
Aunque mis brazos logre liberar, sus dos tenaces Ángeles, continuaban sujetándome por la cintura, con gran fuerza mis oídos cubrí y a gran voz, le dije… ¡Vete Lucifer!, ¡Aléjate de mí!, solo a mi Señor, solo Dios escuchare
Ahora Lucifer… ¡Déjame ir!, no quiero oírte, no debo oírte
11.- luego de ello
Dejo de hablarme, intuyo, porque a pesar de mi tesón por evitarlo, lo que Lucifer quiso decirme, me lo dijo, entonces sus dos ángeles, dejaron de sujetarme, de tan férrea sujeción ya libre, raudo me alejé de aquel funesto y oscuro paraje, en ese instante Salí de tan revelador sueño… el fin
Comentarios
Aunque tres veces sentí la presencia de Lucifer, Gracia a los 9 años, Infaustas tinieblas a los 12, Lugar de olivos a los 17 años o más, nunca lo he visto, aunque en mi sueño Oscura senda, Lucifer me obligo a escucharle, decirles que me dijo… no puedo, ya que El, me hablo en un idioma que, yo no entendía, creo… en arameo o hebreo antiguo
¡Eli, Eli!, ¿Lama sabactani?
(Mateo, 27: 46)
Lo evidente
Lucifer me hablo… el idioma de Jesús de Nazaret
Ya que las palabras que Lucifer, pronuncio en mi sueño Oscura senda, su fonética (Sonido de un idioma), se asemeja a la frase, según Mateo, 27. 46, Jesús de Nazaret, pronuncio en la cruz… ¡Eli, Eli!, ¿Lama sabactani?
Después de aquel sueño
Ciertamente de tal forma me tiritaban las piernas, que yo llegue a pensar que la tierra aun seguía estremeciéndose, ya que en anteriores fechas, un fuerte sismo azoto la ciudad de Tacna, más cuando preguntaba y me decían, no sentir temblor alguno
Acudí a un especialista, quien después de oírme y examinarme, no obstante nada anormal en mí, encontró, dijo me… Ello deberse a algo que solo tú sabes
Supe entonces que ese temblor se debía únicamente al sueño… Oscura senda, pues fue tan real que me pareció haberlo vivido y no soñado, sueño que labro en mi vacilante razón, tantos interrogantes que me decía… siendo Lucifer un Ser espiritual, sabia quien era Jesús de Nazaret, como sabe quién soy yo, entonces ¿Por qué?, me hizo sujetar para que a la postre, me hable en un idioma que yo no entendía
Ciertamente
Si Lucifer le hablo a Jesús en el desierto, evidentemente porque Jesús, sabía Quien era y a quien, por entre lo oscuro su presencia advertía, intuyo. Jesús le inquirió y Lucifer le respondió. Aunque tres veces lo intuí, Gracia, Infaustas tinieblas y Lugar de olivos, Lucifer no me hablo, lo evidente, porque yo no sabía… Quien era, ni ¿Por qué?, todas esas cosas yo veía, sentía y oía
Y si en mi sueño… Oscura senda, Lucifer me hablo y sus palabras, llegaron a mis oídos en un idioma que yo no entendía, intuyo, porque me obligo a oírle, utilizando el engaño y la fuerza, habiéndolo así discernido, la serena paz a mi volvió
Oscura senda
Aunque prospero en mi adormilada razón, ello fue debido a que, después de meditar por largos años, los hechos que por Mandato de Dios, desde los días de mi infancia los había sobrellevado, volvieron y se enraizaron con esplendor en mi memoria, comprendí entonces que debía hacerlo de conocimiento universal, estando en esos tan loables propósitos, tuve el sueño… Oscura senda
Aunque me hayan temblado las piernas, miedo atroz me asaltase, la calma volvió a mi atribulada razón, recordando que, aunque un bello canto me detuvo e ingenuo, tres veces su presencia exhorte y quien me respondió fue Lucifer, escucharle yo no quise
Os digo
Si las terrenales sapiencias, se hiciesen luz y tal cumulo de sabidurías, se instalasen en mi mollera, sin mucho equívoco os diría… Poco y nada de Lucifer yo sabría, mas si todos los deseos y acciones del hombre, fuesen dignos de loor, no sería Lucifer tan celebre
Lucifer
Quien crea que, ante tal Ser, recrear sus ojos podría, y si El, a mortales ojos, revelarse real y efectivo, quisiese y pudiese, aquel por la impresión sucumbiría, tampoco es posible describir a quien nadie vio, porque es bien sabido que, donde solo hay tinieblas, no hay quien diga que, algo vio y referente a ello, algo decir pueda
Ciertamente
Solo por Mandato de Dios el Altísimo, es posible sobrellevar un evento Espiritual, como infaustas tinieblas, un Develamiento o la apertura del Paso, el que una vez abierto, entre lo mucho, enlaza universos de diferente origen
Es por ello que, siendo aun un niño, después de sobrellevarlo lo olvidaría, después y como adulto, volvía a recordarlo todo… Eduardo
